Muchas de las nuevas generaciones quizá ni conocerán las huchas en forma de cerditos que daban en los bancos, o incluso esas pequeñas huchas de plástico que nos daban de niños y niñas para poner ahí nuestros ahorros. Cuando somo pequeños/as vamos guardando nuestro dinero en esas huchas, lo que podemos, lo que no gastamos.
Pero ¿qué pasa cuando crecemos?
Esas huchas desaparecen, no valen para nada. En ocasiones porque hasta nos cuesta llegar a final de mes, otras porque pensamos ¿qué me soluciona la vida ahorrar 10 céntimos o 1 euro?
Pero a final de mes, y sobre todo a final de año eso se nota mucho. Si cada día recortamos un pequeño gasto y lo metemos en una hucha, a final de año quizá tengamos más dinero guardado del que pensamos.
1 euro ahorrado no hace mucho, pero ¿1 euro todos los días durante un año? 365 euros.
¿El dinero de un paquete de tabaco al día durante un año? Cálculalo.
Cualquier gasto que no tengas, incluso los gastos creados. Imagina que pasas por una pastelería y te tienta un pastel enormemente. Ese dinero no lo ahorras realmente si no compras el pastel, pero sí lo ahorras porque podrías haberlo comprado. Mete ese dinero en una hucha, y haz eso con todo el dinero que ahorres, tanto real como ficticiamente.
Te invito a que pruebes y quizá hasta te sorprendas.
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